La exageración en cualquier aspecto de la vida—incluso en actividades que generalmente son beneficiosas—puede ser perjudicial, y el ejercicio no es una excepción. Una consecuencia del ejercicio excesivo es el síndrome de sobreentrenamiento. Esto ocurre cuando la intensidad y el volumen del entrenamiento son demasiado altos, y el cuerpo no puede recuperarse o adaptarse. El síndrome de sobreentrenamiento puede llevar a una variedad de problemas físicos y mentales que afectan el rendimiento atlético. Se identifica típicamente por una combinación de síntomas en lugar de un solo signo.

Las causas comunes del sobreentrenamiento incluyen descanso insuficiente entre sesiones de entrenamiento, alto volumen e intensidad de entrenamiento, o un aumento repentino en la carga de trabajo total. Los síntomas pueden incluir fatiga persistente, sueño interrumpido, pérdida de apetito, cambios en los hábitos alimenticios (ya sea comer en exceso o no comer lo suficiente), problemas digestivos y un sistema inmunológico debilitado. El sobreentrenamiento aumenta significativamente el riesgo de lesiones. Las estrategias preventivas incluyen una nutrición adecuada, suficiente sueño y descanso, una gestión efectiva del estrés y una progresión gradual en la intensidad y el volumen del entrenamiento.

Para tratar el sobreentrenamiento, los atletas deben priorizar una nutrición adecuada, monitorear y reducir los niveles de estrés, asegurar un sueño de calidad y disminuir temporalmente el volumen e intensidad del entrenamiento. Con tiempo y cuidado, el cuerpo puede recuperarse y volver a funcionar normalmente.