Dos formas comunes de dietas vegetarianas son el vegetarianismo absoluto (veganismo) y el vegetarianismo lacto-ovo. El veganismo generalmente no se recomienda debido a la posible falta de micronutrientes esenciales y su naturaleza restrictiva. El vegetarianismo lacto-ovo, por otro lado, incluye todos los alimentos de origen vegetal junto con productos lácteos y huevos, mientras que excluye otros productos animales. La inclusión de lácteos y huevos en esta dieta ayuda a prevenir problemas de deficiencia de proteínas, como la pérdida de cabello y la flacidez de la piel.
Este tipo de dieta puede ayudar a reducir la inflamación debido a la ausencia de carne roja y, en muchos casos, apoya una pérdida de peso más efectiva. Gracias a su alto contenido de fibra, también puede ser beneficiosa para la salud digestiva y en el manejo de niveles altos de lípidos en sangre. Además, promueve una piel y cabello más saludables debido a su riqueza en vitaminas como C, A y selenio. Sin embargo, para evitar deficiencias de micronutrientes que pueden resultar de la exclusión de alimentos de origen animal, se aconseja tomar suplementos según lo recomendado por un nutricionista. La duración de esta dieta también debe adaptarse a la condición del individuo y guiada por el asesoramiento profesional.